Carta pedagógica: Crisis madurativas en la infancia
09 febrero, 2023
Acompañamiento del libro: Tom O´Clock
A lo largo del proceso de crecimiento y maduración de los niños es normal que se presenten cambios un tanto bruscos de comportamiento, incluso hay quienes les denominan crisis madurativas. Son parte del desarrollo que atraviesan y todos pasamos por ellas en determinadas etapas de la vida.
La primera crisis de la infancia: los dos años
- Consejos para padres de niños de 2 años
Ante esta pequeña crisis se recomienda a los padres establecer rutinas para generar hábitos cotidianos, basados en límites bien establecidos y normas presentes en casa. Es importante ser claros y congruentes con las reglas, pues son pequeñitos y necesitan aprender a través del ejemplo para replicar actitudes o formas de actuar. La empatía y la paciencia serán las mejores cualidades que los padres de un niño de dos años pueden ejercer.
Crisis en niños de 7 años
En qué consiste esta también denominada crisis? Suele presentarse alrededor de los 7 años, se produce porque los niños comienzan a reivindicar su “YO”. A esta edad han expandido sus posibilidades, pues su desarrollo físico y psicológico va avanzando, comenzando entonces a reclamar mayor independencia en su búsqueda por encontrar su lugar en el mundo.
Normalmente comienzan a reprochar las reglas impuestas en casa, a veces enojándose o haciendo berrinches, llegando a expresar insultos y cambios de humor repentinos donde comúnmente buscan aislarse de sus padres. Buscarán justificar sus formas de actuar argumentando que sus padres son injustos o que mantienen cierta preferencia hacia sus hermanos.
- Consejos para enfrentarse a esta nueva crisis
Mantener la calma y ser pacientes siempre es un buen comienzo. A estas alturas lo ideal es haber adaptado hábitos y rutinas adecuadas a su día a día, así como las normas impuestas para un niño de su edad. La clave para transitar por esta crisis y salir ilesos es aprender a ser flexibles pero demostrándoles que para ello primero deben cumplir con su parte, siendo coherentes con lo que decimos y lo que hacemos es la mejor manera de enseñarles.
Recompénsale a tu pequeño cuando haga algo bien, aliéntalo cuando adopte una actitud correcta y establece una comunicación adecuada para ayudarle a reflexionar sobre sus acciones. Esto aportará aspectos positivos para ejercitar y fortalecer su inteligencia emocional.
La crisis de la pubertad
Antes de la adolescencia se presenta una etapa en el crecimiento a la cual conocemos como pubertad, que es el inicio de la transición de la niñez a la edad adulta. Esta etapa se caracteriza porque los niños comienzan a dejar de serlo, sin embargo siguen siendo chicos para muchas cosas, por ello es de vital importancia ofrecerles un acompañamiento adecuado durante esta transición.
Este periodo está marcado por cambios tanto físicos como emocionales, empiezan a surgir los complejos con la imagen personal, el estado de ánimo de los chicos se volatiliza, los amigos toman un papel muy importante en su vida y buscan obtener mayor autonomía y libertad para explorar el mundo que les rodea. Un aspecto importante a mencionar es el cambio hormonal y su influencia en los procesos biológicos y psicológicos que provoca.
- Consejos para enfrentarse a la crisis de la pubertad
La primera recomendación hacia padres con hijos en edad de iniciar la pubertad es ejercer el valor de la empatía. Los niños están dejando de serlo y es normal que se sientan confundidos, tanto por los cambios físicos que experimentan como por el mar de emociones que a veces les inunda. Para ejercer una crianza realmente efectiva debemos ofrecerles un ambiente respetuoso y de cariño para responder a sus necesidades.
Evita los sermones, muchas veces no hacen más que aburrirlos, y por más bueno que sea un consejo va a perder su efectividad si no atraemos primero su atención. Elige fomentar el diálogo, ofreciéndole un ambiente seguro y de confianza para ser una figura de respeto pero también inspirarle seguridad para escucharle sin menospreciar sus anhelos y opiniones.
Mantener rutinas y hábitos saludables, establecidos acorde a la edad y capacidades de los niños, y lo mismo con las normas familiares, son buenos referentes de conducta, además del ejemplo de conducta que representan los padres. Todos transitamos por etapas difíciles, pero todo camino, por más tormentoso que sea, se camina mejor de la mano con una buena actitud y un buen ejemplo. Ten siempre presente que el amor, el respeto y la comprensión son los pilares más sólidos en la educación de tu hijo.